Cómo reconocer la angustia provocada por el cáncer y sobrellevarla


Teresa L. Deshields, PhD, ABPP, es psicóloga autorizada en St. Louis, MO. También es miembro de la American Psychosocial Oncology Society (Sociedad Estadounidense de Oncología Psicosocial) y vicepresidente del Panel de Control de Angustia de la National Comprehensive Cancer Network (Red Nacional Integral sobre el Cáncer). Su práctica clínica está dedicada al tratamiento de sobrevivientes del cáncer y sus familiares.

La angustia es una reacción frecuente al cáncer.share on twitter En general, la angustia hace sentir a una persona que no puede manejar los problemas que está enfrentando. Usted puede experimentarla mental, física, social o espiritualmente, o de todas estas maneras.

¿Qué causa la angustia?

Cada persona es diferente y tiene diferentes circunstancias que pueden provocarle angustia. Si su vida tiende a ser agitada y ocupada, puede ser más difícil hacer frente a las demandas del tratamiento del cáncer. O quizá su angustia esté relacionada con problemas prácticos, como buscar transporte para sus citas de tratamiento o brindar atención a los familiares que dependen de usted. Si las finanzas son escasas, pagar por el tratamiento o no poder trabajar pueden dificultarle la vida.

La angustia también puede estar relacionada con problemas físicos de su cáncer o los efectos secundarios del tratamiento. Y algunos tratamientos pueden ser más difíciles de manejar que otros.

Si bien un poco de angustia es “normal”, aún puede ser perjudicial y reducirle la calidad general de vida.

¿Cómo luce la angustia?

La angustia luce diferente de persona a persona, pero entre los signos frecuentes se incluyen:

  • tristeza o miedo;

  • ira o sensación de irritabilidad;

  • evitar amigos y familiares;

  • preocupaciones sobre su cáncer o sobre cómo afecta a su familia;

  • problemas físicos, como falta de apetito, fatiga y problemas para dormir;

  • preocupaciones financieras;

  • dudas sobre su fe;

  • dificultad para concentrarse o recordar cosas.

Si estos sentimientos van y vienen, no hay razón para preocuparse. Pero si duran un tiempo prolongado o comienzan a interferir con su vida, es importante hablar sobre ellos y buscar ayuda.

Cómo conseguir ayuda

El cáncer es bastante difícil sin tener que lidiar además con la angustia. Incluso si su angustia no es grave, puede ser de ayuda que haga lo siguiente:

  • Hable con su equipo de atención médica para el cáncer. Cuando busque ayuda para la angustia, siempre es una buena idea comenzar con su equipo de oncología (en inglés). Su equipo quiere que usted supere el tratamiento con éxito y se adapte a la vida como sobreviviente del cáncer lo mejor que pueda. Compartir sus problemas con los miembros de su equipo de tratamiento puede ayudarlos a que lo apoyen más eficazmente.

  • Póngase en contacto con otros sobrevivientes del cáncer. Existe una creciente comunidad de sobrevivientes del cáncer que puede ayudarlo a encontrar su propio camino a través de esta enfermedad. Dicha comunidad es cada vez más grande a medida que los tratamientos contra el cáncer mejoran cada vez más. Puede asistir a un grupo de apoyo o a un programa educativo para sobrevivientes, o puede asociarse con un sobreviviente del cáncer a través de “programas de amigos” (en inglés).

  • Obtenga asesoramiento. El asesoramiento ayuda a las personas a responder a sus emociones contradictorias sobre los desafíos de la vida, incluido el cáncer, de maneras saludables. Pídale a su equipo de oncología que le recomiende un consejero que entienda las dificultades que conlleva el diagnóstico de cáncer y la participación en el tratamiento para dicha enfermedad.





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